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La primera “Fantasía” de Square Enix celebra sus veinte años en PSP.
NES, MSX 2, WonderSwan Color, PlayStation, GBA, teléfonos móviles... Desde su lanzamiento original en 1987 para NES, son muchas las plataformas que se han visto obsequiadas con un port o remake de éste clásico del rol. Hoy en día, su título, “Final Fantasy" ("Fantasía Final”), resulta irónico, no sólo por todas las revisiones que ha tenido, sino también por supuesto, por todas las secuelas y spin-offs aparecidos de la saga. Pero en su día, lo de “Fantasía Final” no fue gratuito. En 1987, Squaresoft estaba en la bancarrota y, a modo de lanzamiento de despedida, Hironobu Sakaguchi diseñó un juego de rol inspirado en el primer “Dragon Quest” de Enix, que había salido al mercado el año anterior con excelentes resultados (y recibiendo el honor de ser el pionero del género). La sorpresa fue mayúscula cuando “Final Fantasy” se convirtió inmediatamente en un éxito de ventas que permitió a Squaresoft salir del bache y continuar desarrollando juegos. La saga “Final Fantasy” quedaba, así, establecida.
Durante años, Squaresoft y Enix batallaron por ganarse el favor de los jugadores; en Japón, siempre han sido más populares los “Dragon Quest”, pero Squaresoft supo ganarse al público occidental, en especial a partir de la séptima entrega. El destino quiso que en 2001, la ambiciosa película de animación digital “Final Fantasy: La fuerza interior” supusiera un esfuerzo económico desmesurado que no se vio recompensado en la taquilla, dejando de nuevo a Squaresoft al borde de la bancarrota. En un movimiento sin precedentes, las eternas rivales Squaresoft y Enix se fusionaron al cabo de poco tiempo, convirtiéndose así en Square Enix, una de las desarrolladoras japonesas más importantes e imbatibles en el campo de los juegos de rol.
Fue a partir de ese momento cuando se intensificaron los remakes, secuelas y spin-offs de “Final Fantasy” y “Dragon Quest”. Así que nadie se extrañó cuando, después de las recientes versiones para PlayStation, GBA y teléfonos móviles, a principios de 2007 se anunció éste “Final Fantasy: Anniversary Edition” para celebrar el 20º aniversario de la saga, al que seguirá un remake de la seguna entrega el mes que viene.
Jugabilidad
Como no podía ser de otra manera, “Final Fantasy: Anniversary Edition” se mantiene fiel a la fórmula del juego original. Se trata de un RPG muy básico, quizá desfasado para algunos, pero no se puede olvidar la importancia de ser uno de los títulos que, junto con “Dragon Quest”, sentó las bases del género de rol japonés hace ya 20 años.
Nada más empezar la partida, el UMD nipón nos permite escoger entre japonés e inglés. Ya veremos si la versión que llegue a España estará localizada al castellano. Después, nos encontraremos ante una elección importante: seleccionar los trabajos de nuestros 4 personajes. No se puede cambiar de trabajo a media partida, así que conviene meditar bien nuestra decisión: un equipo equilibrado si es la primera partida, o combinaciones más arriesgadas si por el contrario queremos un reto. Los trabajos disponibles son: Guerrero, Monje, Ladrón, Mago Blanco, Mago Negro y Mago Rojo. Como decíamos, no es posible cambiar de trabajo a media partida, aunque tras completar una misión secundaria sí podremos transformar el trabajo de cada personaje a su versión más potente.
El argumento no ofrece muchas sorpresas y poco después de empezar ya conoceremos la mayor parte de la historia: el mundo está al borde del caos, ya que los 4 cristales que lo protegen se han apagado, pero cuenta la leyenda que 4 guerreros aparecerán un día para salvar el mundo. Y esos guerreros somos nosotros, claro. A pesar de que hacia el final de la aventura habrá algún que otro giro argumental, no podemos esperar de éste título más que un argumento básico y una sucesión de mini-aventuras en las que un pueblo X está en peligro por algún motivo, siendo nuestra misión solucionarlo para así conseguir llegar al siguiente pueblo.
Buena parte del juego nos la pasaremos luchando. No sólo porque lógicamente esto es un juego de rol, sino porque la tasa de encuentros es muy elevada. Posiblemente lo depuren en las versiones occidentales, pero en todo caso la versión japonesa puede ser desesperante para los menos pacientes, con batallas aleatorias cada pocos pasos, tanto en el mapamundi como en las mazmorras. La única ventaja que nos aporta éste alto número de combates es que si no huimos de ninguno y los ganamos todos pocas veces tendremos que molestarnos en dar vueltas y gastar tiempo para ganar experiencia o conseguir dinero.
Las batallas son por turnos, con un sistema hoy en día demasiado restringido, pero que causó sensación en su momento, incluyendo mejoras al sistema de comandos inaugurado por “Dragon Quest”. Podremos atacar, usar magia (blanca o negra), defendernos, utilizar objetos o huir. Después de seleccionar los comandos de los cuatro personajes tendrá lugar la secuencia de ataques, magias y demás, tanto de nuestros personajes como de los enemigos, tras lo cual empezará un nuevo turno, hasta que hayamos terminado con todos los monstruos. Tener un buen nivel, estar bien equipados, y contar con las magias adecuadas para aprovecharnos de las debilidades de los enemigos será imprescindible. Lo cierto es que por lo general los combates que nos darán más problemas no serán los de los jefazos, sino aquellos que nos obliguen a luchar contra hasta diez enemigos. Y si estos pueden provocar estados alterados, como piedra, parálisis o muerte, el peligro será aún mayor. Pero cabe decir que la dificultad se ha rebajado muchísimo con respecto al original, y además podremos guardar en cualquier momento.
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