|
Los beat´m ups 2D renacen en Playstation 2.
Son pocos los que en su momento disfrutaron de "Princess Crown", un bellísimo beat ‘em up bidimensional para Saturn que no salió de las fronteras niponas y que no tardó mucho en erigirse como uno de los títulos de culto para la consola. Casi una década después, Vanillaware y la siempre valiente Atlus nos brindan el que parece ser su sucesor espiritual: "Odin Sphere", cuyo secretismo en torno a su creación ha sido un fenómeno que ha encontrado su reflejo en la expectación generada a medida que se soltaba material con cuentagotas.
Atlus sigue apostando por unas historias que logran salirse de los cánones impuestos por las grandes franquicias japonesas en lo que a fantasía heroica se refiere. Por ello, es de obligación elogiarles por una vocación tan fuerte de ofrecer a los jugadores adultos tramas más complejas que lo que suele acostumbrar en un mercado que da tumbos desde el infantilismo más almibarado hasta la violencia gratuita más atroz. La historia de "Odin Sphere" entronca con la tradición de las grandes sagas nórdicas, en las que los conflictos de interesas de naciones y personas se mezclan con augurios apocalípticos. En ésta ocasión la acción transcurre en el reino de Valantine, cuya próspera estabilidad se ha ido al traste por la interposición del “Cauldron”, un objeto capaz de generar riqueza como de abocar al desastre al mundo entero. Mientras tanto, el reino de Odin y el de las Hadas han entrado en una conflagración directa, mientras Titania, otro de los grandes mundos, permanece impasible a la sucesión de acontecimientos. Para comprender lo grave de la situación el protagonismo recae sobre 5 personajes directamente implicados en el conflicto, cuyo control se asume en orden a elección del jugador, y que de completar sus historias depende que puedan desentrañarse los misterios que se esconden tras esta guerra abierta.
Jugando
Al igual que ocurriese con "Princess Crown", su predecesor espiritual, conviene desechar todas las ideas establecidas merced a la estética e historia del juego. En principio se pensaba que tendríamos frente a nosotros un RPG de perspectiva horizontal con un sistema de combate en tiempo real similar al de la saga "Tales of". Nada más lejos de la realidad, pues aunque éste título incorpora los preceptivos elementos roleros tan presentes en el género de la acción en forma de subidas de nivel que mejoren las características del personaje, en la práctica "Odin Sphere" personifica a la perfección las esencias de los beat´m ups 2D de un sólo plano tan prolíficos durante la generación de 16 bits y que parecían haber caído en el olvido.
Es casi imposible explayarse en cuanto a la jugabilidad, porque en su simplicidad reside tanto su encanto como su capacidad para cosechar detractores. El único objetivo del jugador es seleccionar un personaje y avanzar horizontalmente, haciendo frente a las legiones de enemigos que surjan a su paso. Naturalmente, el tiempo transcurrido desde la época gloriosa del género no permite una traslación directa de aquella sencillez de antaño, por lo que se ha hecho especial hincapié en el empleo y aprendizaje de combos como forma tanto de diferenciar las características de los personajes como para darle mayor variedad al conjunto. Aparte de eso, ya sólo hay cabida para pequeños aportes procedentes de otros géneros, como el uso de objetos, la antes mencionada subida de nivel merced o la acumulación de la experiencia cosechada al abatir enemigos y numerosas secuencias de diálogo con personajes no jugables. También existe, además de la inevitable barra de vida, otra en la que se acumula energía de cuyo nivel dependerá la ejecución de los ataques más devastadores a disposición del jugador.
Analizando fríamente el juego, es obvio que "Odin Sphere" no busca inventar nada, y realmente se trata de un género en el que realizar aportes es extraordinariamente difícil, pero es justo reconocer que dentro de sus limitaciones cumple su cometido de forma más que correcta. Todo el protagonismo de la producción recae en un apartado gráfico abrumador que resulta un apoyo vital para un juego extremadamente sencillo.
|
| |
| |
|
|
|
|
 |
|