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Sangre y enfrentamientos épicos en lo nuevo de The Creative Assembly.
The Creative Assembly, la mítica desarrolladora británica que, entre otras cosas, ha creado la saga “Total War”, se actualiza con un nuevo juego para Sega. En ésta ocasión toman como inspiración la mitología nórdica, fuente de multitud de obras que han triunfado en comics, cine y por supuesto, videojuegos. La idea de Creative es adentrarnos en una interesante historia a golpe de hacha, con mucha sangre de por medio y un estilo épico digno de los juegos a los que nos tienen acostumbrados. Anteriormente ya lo analizamos en su versión de Xbox 360, y ahora nos detenemos en su edición para Playstation 3.
La historia nos sitúa en Asgard, el mundo de los dioses nórdicos. Una dura batalla está llevándose a cabo, y no tarda en expandirse a Midgard, el mundo de los humanos. Allí ha llegado la diosa Hel, hija del malvado y traicionero Loki, que para vengarse por ser expulsada de Asgard trata de liberar al antiguo dios Fenrir. Según la leyenda, éste será el responsable de desatar el Ragnarok, la batalla apocalíptica que implicaría la destrucción de Asgard y los dioses. Para cumplir con su objetivo Hel tiene a un gran ejército de vikingos resucitados de entre los muertos. Pero se encontrará un obstáculo en su camino: Freya, la diosa de la guerra. Ésta ha sido enviada para detener a Hel y defender a los habitantes de Midgard, así como para evitar el Ragnarok. Con el objetivo de movilizar a sus soldados, Freya resucita a Skarin, un joven y arrogante guerrero fallecido recientemente, pero con muchas ganas de luchar. Su camino hacia la salvación de Midgard no estará falto de sorpresas, con un final inesperado y ciertamente sorprendente.
Jugabilidad
Con éste argumento y sabiendo cuáles son los gustos de Creative Assembly, nos podemos esperar un juego de acción a la altura de las circunstancias. No se trata de un beat´m up donde golpear sin ton ni son prestando poca atención al escenario, como ocurre en algunos juegos de Koei, sino de un juego de acción con aspectos estratégicos. Estos entran en juego cuando debemos adentrarnos en fortalezas enemigas de la mejor manera para que no seamos masacrados a las primeras de cambio. Variará mucho el resultado de un acercamiento entre ir de cara o esperar a que pase un control, a buscar una zona desprotegida y adentrarnos por ella. Especialmente porque en muchos momentos del juego nos infiltramos en territorio enemigo para rescatar a algunos de nuestros soldados apresados. Y si lo hacemos antes de enfrentarnos a los guardias, nuestros compañeros podrán ayudarnos en la batalla. Por ello, la valoración del terreno y la búsqueda de estrategias apropiadas resultan imprescindibles una vez avanzamos lo suficiente en la historia (al principio, claro está, podremos ir “a saco”).
La mecánica del juego se compone de una reiteración de acciones que se irán dando a lo largo de toda la partida. Rescataremos a algunos de nuestros chicos, recibiremos objetivos secundarios y pequeñas misiones para llevar a cabo, y finalmente nos enfrentaremos con el grueso enemigo de la zona donde nos encontremos. También habrá momento para enfrentamientos personales con distintos oponentes de renombre, y momentos en los que simplemente nos dedicaremos a conversar con nuestros soldados con las armas bajadas. Pero principalmente “Viking: Battle for Asgard” es sinónimo de combates, muy sangrientos, todo sea dicho. Los más impresionantes se darán cuando, junto a nuestro ejército, invadamos alguna fortaleza enemiga. Entonces veremos en acción a todos los vikingos combatiendo, teniendo nosotros el objetivo de acabar con ciertos enemigos específicos. El desarrollo de las batallas es realmente vistoso, y aunque no podemos influir sobre las acciones de nuestros compañeros, lo cierto es que suelen dar la talla.
El sistema de “Viking: Battle for Asgard” cumple, pero no destaca sobre el de muchos otros productos del género. Podremos hacer uso de varios golpes (Skarin está armado hasta los dientes), protegernos, saltar, o realizar ataques finales para finiquitar a los oponentes que están debilitados. Inicialmente nuestros movimientos estarán limitados, pero poco a poco, en las arenas, podremos aprender nuevas acciones. No todos los golpes que aprendamos nos servirán de mucho o encajarán con nuestro perfil de combate, pero a mayor cantidad, mayores posibilidades. A la hora de luchar el sistema de impactos se torna ligeramente caótico. Nuestros enemigos pueden estar protegiéndose indefinidamente de golpes muy potentes y después fallecer a causa de un simple ataque aéreo. Pero lo más grave es el desastroso papel que juega la cámara en los enfrentamientos. Cuando estemos rodeados por 10 o 12 enemigos, en lo último que pensaremos será en colocar la cámara manualmente. Si no lo hacemos no tardaremos en encontrarnos en planos peligrosos donde no veremos llegar los ataques de nuestros enemigos. Y eso, en un juego como éste, donde recibir un ataque y permitir que te abran una brecha puede ser fatal, no es algo que podamos aceptar.
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