|
Más sangre, tensión y misterio en la secuela de Condemned.
La actual generación de consolas, aunque no lo aparente, no olvida las propuestas jugables innovadoras. Mientras los shooters en tercera persona son algo ya más que habitual, son las aventuras de acción las que empiezan a usar la perspectiva en primera persona. “Condemned” salió hace ya unos años para Xbox 360 y proponía este desarrollo jugable fresco e innovador. Con un éxito moderado, se anunció esta continuación que, afortunadamente, podrán disfrutar también los poseedores de PS3.
Monolith ha tomado la idea original y la ha mejorado sustancialmente. En “Condemned 2: Bloodshot” nos situaremos 11 meses tras los acontecimientos del primer título, y comprobaremos que al protagonista, Ethan Thomas, no le han sentado bien las vacaciones. Tras descubrir qué era lo que transformaba a los habitantes de los suburbios de la ciudad en asesinos despiadados, lo abandonó todo. Alcohólico, deprimido y sin hogar, es reclutado por su antiguo equipo para esclarecer los motivos del asesinato de su mentor en el anterior título: Malcolm Vanhorn.
Jugabilidad
Pese a que el primer Condemned ya proponía éste estilo de juego, la jugabilidad en primera persona no deja de ser una característica novedosa la. Desde el primer momento en el que tomamos control sobre el protagonista, el nivel de inmersión con el juego irá en aumento, debido a una ambientación carismática y unos escenarios con vida propia. La variedad de lugares que visitaremos será generosa: desde callejones de mala muerte hasta hospitales semi derruidos. Eso sí, todos coinciden en un aspecto lúgubre y aterrador que, sumado a la perspectiva en primera persona, hace del miedo una característica más implícita en el título.
Nuestras principales acciones se centrarán en investigar el escenario, encontrar la forma de escapar o de llegar a un punto concreto y batallar con las hordas de enemigos que aparecerán sin cesar. Con un crecimiento exponencial de la vertiente shooter del título a medida que avanzamos, también descansaremos unos instantes para llevar a cabo investigaciones. En éstas, deberemos analizar cada detalle del crimen para informar así a nuestros superiores. Decidiremos cómo creemos que ha sucedido y, si acertamos, conoceremos más detalles y se nos facilitará el camino para completar la fase.
Los combates serán una constante en el juego, y su desarrollo será algo más complejo que en su antecesor. Con los botones L1 y R1 controlaremos nuestros puños, que se irán alternando para golpear al enemigo con el que decidamos encararnos, mientras que con el botón R3 soltaremos una patada que nos sacará de más de un apuro. Si lo hacemos de forma correcta y siguiendo los parámetros necesarios, podremos llevar a cabo combos y golpes extra que nos facilitarán las cosas (en algunos momentos será muy necesario). La inteligencia artificial de los enemigos ha mejorado, e intentarán confundirnos lanzando objetos al otro lado de la sala para que al girar nos lo encontremos de cara. Son bastante numerosos, y pelear con algunos de ellos no será tarea fácil, pero un buen uso de los combos nos facilitará las cosas.
El uso de las armas será un aspecto interesante: cargaremos con la que nos encontremos, y en cualquier momento podremos dejarla para sustituirla por otra que veamos. En general todas tienen la misma función: golpear al enemigo, pero cada una tendrá sus características, y se romperán con el uso. En función del escenario nos encontraremos con objetos contundentes a cuál más variopinto como, por ejemplo, los miembros ortopédicos del hospital o la tubería oxidada de unas obras. A medida que avancemos en el juego también podremos hacer acopio de armas de fuego, pero éstas no dispondrán de demasiada munición, lo que nos hará pensarnos dos veces cuándo apretar el gatillo. Ésta propuesta de armas de “usar y tirar” ahorra mucho tiempo y ofrece variedad y realismo a partes iguales, dejando espacio a su uso y evitando actualizaciones o mejoras que, dado su desarrollo, no encajarían bien.
La interacción con los escenarios será total: podremos destruir la gran mayoría de elementos con los que nos encontremos, y aunque en algunos casos (sobretodo al principio) la linealidad esté presente en los niveles, el tamaño de los mismos es generoso y coherente con la intención claustrofóbica del juego. Una vez avancemos podremos usar un conjunto de gadgets que nos ayudarán en la aventura, para encontrar rastros de sangre o de ruidos.
|