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Usa la perspectiva para desafiar la lógica y el espacio.
Dentro del explotadísimo género de los puzzles, no son extraños los juegos que se alejan de la típica combinación y destrucción de fichas multicolor. Los que sí son menos frecuentes, son aquellos títulos que se atreven ir un paso más allá y redefinir algunas de las premisas que damos por sentadas en un vídeojuego estándar. Y esto es lo que hace, precisamente, tan especial a “Echochrome”: su manipulación radical de nuestras nociones de perspectiva y figuras 3D. De hecho, Sega ya intentó algo similar con el espectacular “Crush”, uno de tantos juegos de PSP que no obtuvieron el éxito que se merecían. En ese caso, Sega construyó un juego de puzzles donde podíamos alternar entre perspectivas 3D y 2D, “aplastando” el escenario a nuestro antojo para eliminar obstáculos o crear nuevas rutas que permitieran al personaje llegar a la salida. Al aplastar una plataforma elevada contra el suelo, por ejemplo, conseguíamos que el desnivel antes insalvable pudiera superarse sin problemas. O al convertir a 2D una serie de bloques separados entre sí conseguíamos crear un puente contínuo por el que cruzar. La mecánica de “Echochrome” es totalmente distinta a la del título de Sega, aunque en ambos casos se juega con la perspectiva. El Japan Studio de Sony, sin embargo, ha optado por un acercamiento más geométrico, basándose en los estudios de las figuras imposibles del sueco Oscar Reutersvärd y el holandés M. C. Escher, maestros de las ilusiones ópticas. Cualquiera conoce, por ejemplo, las escaleras infinitas de Escher, que se conectan unas con otras de forma ilógica y lógica al mismo tiempo. Por aquí van los tiros del nuevo puzzle de Sony. Cabe destacar que “Echochrome” está disponible tanto en formato digital (mediante descarga de pago de la Playstation Store, una versión reducida), como en UMD (juego completo).
Jugabilidad
El juego está dividido en pequeños niveles, compuestos por plataformas, columnas, escaleras y bloques cuadriculados suspendidos en el espacio infinito. El objetivo será guiar a nuestro personaje, un maniquí, hasta la sombra que aguarda en algún punto del escenario, y de ahí devolverlo al punto de origen. Para tal fin, sólo tendremos dos aspectos bajo nuestro control: la posición de la cámara (que controlaremos con el botón análogico) y la velocidad del maniquí, al que podremos acelerar o detener temporalmente, algo totalmente necesario cuando queramos evitar a los enemigos que recorren algunos niveles (y que al tocarlos nos harán retroceder al punto de inicio), o cuando queramos ganar algunos segundos para mover la cámara a la posición adecuada.
Todo el mundo de “Echochrome” se rige por 5 únicas leyes, debidamente explicadas en el tutorial que nos espera al jugar por primera vez, pero que conviene explicar aquí para que comprendáis mejor el funcionamiento de un título tan peculiar.
1) La ley del viaje en perspectiva. Cuando parezca que dos caminos separados se están tocando, ¡es que lo están!. Es decir, que podemos manipular la cámara para que los bordes de dos plataformas separadas se toquen una con otra, formando un camino contínuo por el que nuestro personaje podrá avanzar.
2) La ley del aterrizaje en perspectiva. Si un camino parece estar sobre otro, ¡es que lo está!, En los escenarios, podremos encontrar puntos negros por los que el maniquí caerá al vacío. Pero si movemos la cámara para que parezca haber una plataforma debajo del agujero, el maniquí caerá sobre ella.
3) La ley de la existencia en perspectiva. Cuando el hueco entre dos caminos esté bloqueado y los caminos parezcan estar conectados, ¡es que lo están!. Así podremos crear un camino invisible entre dos plataformas separadas por un espacio vacío: al ocultar el hueco con una columna, el hueco desaparecerá y el maniquí podrá caminar de una plataforma a otra.
4) La ley de la ausencia de perspectiva. Cuando la visión de un agujero está bloqueada, ¡es que este no existe!. Esto funciona de forma parecida a la tercera ley, y sirve para hacer desaparecer los agujeros que nos hacen caer el vacío al mover la cámara y taparlos con cualquier otro elemento del escenario.
5) La ley del salto en perspectiva. Cuando el maniquí salte, ¡aterrizará en lo que haya bajo él!. Si los puntos negros nos llevan al vacío, los puntos blancos propulsan al maniquí hacia lo más alto. Se posará sobre las plataformas que haya más arriba... o caerá al vacío si no tiene lugar donde aterrizar.
Con estas 5 sencillas reglas y unos controles fáciles de dominar, Sony ha construido uno de los mejores juegos de puzzles de los últimos años. Los buenos rompecabezas siempre son aquellos que parten de las ideas más simples, y “Echochrome” no es una excepción. La mecánica del juego, lejos de hacerse repetitiva, nos mantendrá pegados a la consola intentando descifrar el misterio detrás de cada uno de los 315 niveles del juego (56 en la versión descargable de la Playstation Store). La curva de dificultad está muy bien ajustada, de forma que poco a poco aprendamos a adelantarnos a los huecos que hay que ocultar, las plataformas elevadas que necesitamos, el bloque que tenemos que colocar para que el maniquí no caiga, etc. Y así, poco a poco, acabaremos enfrentándonos a auténticos laberintos de pasillos, plataformas, agujeros, columnas y escaleras, donde no sólo deberemos saber buscar la perspectiva adecuada, sino también poner en práctica una gran precisión y unos buenos reflejos para enlazar giros de cámara y crear rutas sin cesar. Pero por enrevesado que parezca un nivel, siempre hay una solución.
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