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Un clásico de la animación se pasa a Nintendo DS.
En Japón, como en Occidente, existen multitud de series de animación que logran superar las barreras del tiempo para mantenerse con popularidad durante décadas. Si en Estados Unidos hay casos de éste estilo como “Los Picapiedra”, “Scooby Doo” o “Los Autos Locos”, en Japón están series tan legendarias de la categoría de “Doraemon”, “Shin-Chan” o “GeGeGe no Kitaro”. Ésta última, creada en 1959 por el mangaka Shigeru Mizuki, cuenta con gran popularidad hoy día, y en éste 2008 está disfrutando de un cuidado revival. Así, la licencia ha llegado a televisión, al cine (con adaptaciones en acción real) y cómo no, también a los videojuegos. Recientemente se ha lanzado “GeGeGe no Kitaro: Yokai Daigekisen”, juego para Nintendo DS desarrollado por Namco Bandai Games.
La historia del juego y de la serie presenta a Kitaro, un yokai (unos famosos espíritus de la mitología japonesa) de 150 años con aspecto de niño que nació en un cementerio y que representa el último miembro vivo de la tribu de los fantasmas. Su sueño, por así decirlo, es conseguir que humanos y yokais puedan convivir en paz y que ningún inocente resulte herido. Razón por la cual no son pocas veces en las que Kitaro debe luchar para proteger a los humanos de las garras de algunos yokai malignos.
Jugando
“GeGeGe no Kitaro: Yokai Daigekisen” es un juego de plataformas y acción en toda regla, de aspecto muy tradicional y scroll horizontal. Su mecánica, que trata de permitir disfrutar del producto a todo tipo de públicos (no olvidemos que la serie gusta mucho a los más pequeños), es adictiva y muy eficaz. En base se trata de avanzar y avanzar por sencillos escenarios recolectando objetos y derrotando a los yokai malvados que nos encontremos. Al final de cada nivel siempre nos espera un jefe, de mayor tamaño al habitual en los demás oponentes y con rutinas de ataque tradicionales. Para acabar tanto con ellos como con los enemigos que encontraremos a lo largo del nivel podremos hacer uso de multitud de armas y ataques. Así, Kitaro conserva todas las habilidades que ha mostrado en televisión. Por un lado su sandalia a control de remoto, la cual puede lanzar con fuerza y que volverá a él como si fuera un bumerang. Por otro, mechones de pelo arrojadizos que se lanzan como flechas. Además, Kitaro puede caer encima de los enemigos saltando con fuerza y utilizar un chanchanko (una prenda muy usada antiguamente en Japón, similar a un chaleco) para flotar en el aire.
El juego es una sucesión amena de niveles plataformeros y enfrentamientos contra jefes. Por lo general no tendremos ningún problema para avanzar, puesto que la vida (medida en iconos a modo de espíritu) puede recuperarse fácilmente al eliminar enemigos. Los niveles, además, están diseñados de manera segura, y apenas encontraremos zonas en las que perder la vida por caídas tontas. Aunque buena parte de la responsabilidad de que no ocurra esto se debe al chanchanko, que realiza un papel similar a la sombrilla de Peach en “Super Princess Peach” (Nintendo DS).
A Nivel Técnico
Como no podía ser de otra manera, el estilo visual de la serie se mantiene en el videojuego. Esto implica encontrarnos con unos diseños de personajes modernos, de aspecto infantil y no tan tétrico como los vistos en el manga original. Los enemigos, y los distintos personajes con los que se cruzará Kitaro, serán lo más remarcable, dada su naturaleza de fantasía. Algunos jefes de nivel nos dejarán impresionados, debido a su gran tamaño, cercano al de algunos de los enemigos principales de la saga Castlevania.
En cuanto al sonido, la banda sonora encaja perfectamente con la ambientación, mientras que los efectos se caracterizan por la inclusión de algunas voces de la serie. Así oiremos a gente como Masako Nozawa, actriz de doblaje que se ocupa de dar voz a Kitaro. Los fans del anime la recordarán por haber doblado a Son Goku en “Dragon Ball” (y secuelas), si bien también ha tenido papeles importantes en series como “Love Hina” o “Pretty Cure”.
Conclusión
Es complicado que lleguemos a ver algún día este producto en nuestro mercado. Principalmente porque la licencia es bastante desconocida por estos lares, y resulta difícil creer que alguna productora de televisión se anime a licenciarla. Porque al fin y al cabo, su historia es muy particular, y los yokai, aunque se hayan editado en nuestro país películas del estilo de “La Gran Guerra Yokai”, son unos completos desconocidos para el gran público. Por ello, los fans de Kitaro y compañía deberían plantearse, si les interesa, adquirir éste producto en su versión original japonesa. Aunque no entiendan el idioma no van a encontrarse muchos problemas para disfrutar del producto.
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