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Un joven mago se adentra en una peligrosa aventura.
Sin duda uno de los géneros más en boga en los últimos tiempos es el de los Action RPG. La línea que en su momento marcó “Diablo”, seguida por títulos de carácter en el fondo similar, como “Dungeon Siege”, “Sacred” o más recientemente “Titan Quest” o “Loki”, es uno de los géneros que con más avidez buscan los gamers en los estantes de las tiendas. A ello se añade el factor multijugador, que cobra una cierta relevancia cuando hablamos de juegos de este tipo, aunque en el caso que nos ocupa, “Avencast”, nos encontramos ante un Action RPG monojugador ambientado casi en su totalidad en una Academia de Magia, donde tratamos de dar nuestros primeros pasos en la profesión de David Copperfield. Por eso, el principio del juego tiene un ligero aire como a un Harry Potter peleón, incluso alguno de los personajes tiene algún ligero parecido con determinados personajes de la saga...
 Liberarias tu a un tipo con esta pinta |
Jugabilidad
 Cargando pilas |
Tras una presentación que nos recordará lejanamente al inicio de “El nombre de la rosa”, se nos explica que tenemos que pasar las tres pruebas que nos permitirán convertirnos en un mago hecho y derecho y con pelos en el pecho.
Nada más empezar nos enfrentaremos a la primera sorpresa: el sistema de manejo. Aunque lo habitual en esta clase de juegos es encontrarse con el típico método point&click, aquí sólo utilizaremos el ratón para apuntar, dirigir al personaje donde queramos que encare, y lanzar los correspondientes hechizos. El movimiento relativo del personaje se controla mediante un clásico sistema WASD que, al menos en un principio, se hace bastante incómodo. Cuesta bastante aclimatarse al manejo, y nos generará problemas con la cámara, dado que la interfaz, aunque personalizable en cuanto al tipo de manejo, es bastante rígida. Con el teclado nos encargaremos de manejar las típicas teclas rápidas que asignaremos al clásico diario, inventario, la hoja de personaje, el uso rápido de objetos o hechizos, a accionar mecanismos o esquivar ataques. La verdad es que, para cuando hemos cogido la mecánica, el juego ya va casi por la mitad de su desarrollo, pero es cierto que una vez que te acostumbras, se hace incluso agradable. Aparte de ello, en ciertas ocasiones nos encontramos con que la asignación de teclas rápidas a los hechizos no funciona como debiera, lo que sí es realmente importante para la jugabilidad del juego, pues quizá no todos los jugadores sean capaces de aprender la totalidad de combinaciones de teclas necesarias para cada uno de los combos, y puede restar agilidad al desarrollo de la aventura en momentos cruciales…
 Observando las estrellas |
Al terminar las tres pruebas, se nos presenta una decisión crucial para el posterior desarrollo del juego: deberemos optar por seguir el camino de la magia de sangre o el de la magia de espíritu. Básicamente, la decisión significará, así a grandes rasgos, optar por enfocar más nuestro personaje al combate cuerpo a cuerpo o al combate a distancia.
Tras esta decisión es donde empieza el meollo: al regreso a la Academia, cuando nos abalanzamos sobre el congelador para sacar el champagne y descorcharlo, como toda buena ceremonia de graduación requiere, nos encontramos con que… ¡no hay congelador!. La escuela de hechiceros ha sido invadida por unas hordas demoníacas que han arrasado casi todo el mobiliario y han acabado con casi todos los profesores (¡yuju)… pero por desgracia, también han acabado con muchos alumnos y han poseído a otros tantos, así que tendremos que demostrar de qué pasta estamos hechos y empezar a flambear nalgas demoníacas…
 Decisión Crítica |
Por supuesto, desde un principio del juego tendremos acceso a distintas submisiones secundarias que nos permitirán obtener puntos de experiencia y dinerito contante y sonante. El argumento da la sensación de ser bastante típico, y prácticamente cada uno de los supuestamente escalofriantes giros narrativos se ve venir desde el principio, pero por lo menos sí que da la impresión de estar trabajado, y cada uno de los capítulos se enlaza al siguiente mediante una secuencia consistente en una serie de dibujos estáticos en sepia, con un ligero aire “Neverwinteriano” a la que se suma una narración perfectamente doblada al castellano (como es habitual en los productos de FX), que le da un toque original y que ayuda a la ambientación.
 Pide un deseo |
 El Retrato de Dorian Gray |
La mecánica de juego es relativamente sencilla, el sistema de combate mediante combos de hechizos y esquivas le da un cierto aire de beat’em up mágico que lo aleja de resultar anodino. Es cierto que la variedad de enemigos no es demasiado elevada, que la historia es realmente lineal, alejándose así del concepto puro del rol, pero también lo es que la IA es aceptable, que el manejo, una vez asimilado, se hace bastante ágil, y que aunque la gestión de inventario no es todo lo cómoda que sería deseable, cumple su cometido y al menos la trama incluye una serie de subjuegos como parte de las distintas misiones que le otorgan una cierta variedad. Las pruebas van desde clásicos enigmas de combinaciones de runas, palancas y paredes falsas, pasando por otros del estilo lightup, viajes al pasado, barrenado de paredes, y otros menos típicos como elaboración de rituales de incineración de cadáveres, conjuros desvanecedores, pasadizos invisibles o una variante de la prueba “La palabra de Dios” que ClockStone (o el guionista correspondiente) ha tomado prestada de la película “Indiana Jones y la última cruzada”.
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