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Vive las carreras más salvajes a bordo de un quad y otros vehículos.
Detrás de las siglas ATV se esconde “All Terrain Vehicle”, lo que en castellano conocemos como quad. Y sin embargo, esta veterana saga, con varias entregas para PS2 y otra para la propia PSP, no nos propone pilotar únicamente quads a lo largo de arriesgadas carreras, sino que pone a nuestra disposición otros vehículos todoterreno.
Jugabilidad
En el caso de “ATV Offroad Fury Pro”, adaptación portátil de la cuarta entrega de PS2, además de quads, podremos pilotar motocross, buggies, 4x4, coches de rally e incluso motos de nieve, sumando entre unos y otros un total de 30 vehículos distintos. La variedad es abrumadora, y ya sólo por ello el juego es digno de mención, puesto que no encontraremos nada igual en todo el catálogo de PSP.
Empezaremos con diversas pruebas donde sólo tendremos disponibles los quads y las motocross. A medida que ganemos carreras y torneos, desbloquearemos otras categorías de vehículos y, con ellas, nuevas pruebas a superar. Las carreras, con dos niveles de dificultad (Amateur y Profesional) no son muy largas y hay pocos rivales a batir, si bien los terrenos amplios pueden despistarnos a la hora de seguir el recorrido oficial, y no siempre es fácil combinar la rapidez necesaria para quedar primeros con las acrobacias requeridas para acumular puntos. También hay numerosas pruebas de circuitos libres, sin la presión de otros vehículos enemigos, donde habrá que superar diversos desafíos contrarreloj: pasar por todos los puntos de control, enlazar acrobacias, acumular cierto número de puntos, etc. En el modo campeonato, además, necesitaremos encontrar patrocinadores para obtener recompensas por nuestras victorias en diversas series de 4 o 5 circuitos. En total, a lo largo de todas las carreras que ofrece el juego, recorreremos un total de 64 pistas distintas.
El control no es complicado, si bien la respuesta y el esquema cambia para cada vehículo, de forma que se transmita al jugador sus diferencias, más allá de su aspecto y velocidad. Lo más difícil de dominar suelen ser los aterrizajes después de algún salto; una mala caída o un choque fatal matará a nuestro piloto, reculando hasta el último punto donde tocamos tierra: esto nos hará perder segundos preciosos. A lo largo de la partida, podremos conseguir cartas coleccionables (a la manera de cromos), y en cualquier momento de la carrera será posible acceder al menú para hacer una foto (girando la cámara y variando el zoom a nuestro antojo). También hay disponible un taller, para tunear y mejorar nuestros vehículos, algo que deberemos hacer a menudo durante los campeonatos.
Cuando nos cansemos de jugar solos, tenemos un sencillo modo multijugador, que sólo admite hasta 4 jugadores en ad-hoc. Se echa en falta, desde luego, la opción de disputar carreras online. Una opción interesante será la de poder correr en circuitos que hayamos creado nosotros mismos mediante el editor de niveles que incluye el UMD. Es algo simplón, pero de fácil manejo y resultados rápidos; enseguida podremos lograr un circuito lleno de curvas y saltos, no tan elaborado como los escenarios oficiales del juego, es cierto, pero siempre resulta gratificante recorrer un circuito “nuestro”. Por último, cabe destacar la opción de conectar el juego con la versión de PS2 para descargar nuevos extras, intercambiar puntuaciones y fantasmas.
Gráficos
Los quads y las motocross están detallados, con modelados óptimos y buenas texturas, logrando una recreación bastante realista dentro de las posibilidades de PSP. El resto de vehículos presenta un aspecto desigual, llevándose la peor parte los coches de rally, cuadriculados y sin brillos.
Los escenarios son amplios, con muchos elementos como rocas, vegetación, grúas, vallas, pequeños edificios junto a los circuitos... Lucen especialmente bien los escenarios de interior, con buenos juegos de luces y más detalles (vigas, columnas, gradas, etc). Incluso los niveles que creemos con el editor parecerán espectaculares para lo sencilla que es esta herramienta. Por el contrario, las texturas de tierra de todo el juego son muy variables: hay algunas muy logradas y otras simplonas. La recreación del agua es pobre. Del mismo modo, los efectos gráficos son anecdóticos: flashes de fotos en las gradas y la polvareda que levantan las ruedas, totalmente plana.
Música & Sonido
La banda sonora del juego está formada por numerosas canciones rock y grunge, con guitarras potentes que le sientan bien a las carreras. Como contraste, nos encontraremos unos efectos de sonido tremendamente pobres. De hecho, para oírlos hay que bajar mucho el nivel de la música, y aun así se oirán débiles; su calidad es muy baja, propia de los primeros tiempos de PSOne.
Conclusión
La mayor baza de “ATV Offroad Fury Pro” está en su amplio abanico de vehículos (hasta un total de 30, desde quads hasta motos de nieve) y en la variedad de circuitos (64 distintos). Por lo demás, y salvo curiosidades como las pruebas desafío y el sencillo editor de niveles, estamos ante un título mejorable, especialmente en el apartado técnico, y siempre echando en falta un modo online para alargar su vida útil.
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