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El único robot sobre la tierra no ésta solo.
Un año más, Pixar ha vuelto a dar en el clavo. Y ya son nueve las veces en las que el portentoso estudio de animación ha sabido encandilar al público con unos personajes antológicos. Como todo producto cinematográfico orientado al público infantil que se precie (aunque en esta película disfruten más mayores que niños), un juego basado en la película tenía que llegar a nuestras tiendas. El año pasado la fórmula de “Ratatouille” resultó ser todo un acierto, tremendamente efectiva en plataformas como Wii (el juego de THQ es uno de los plataformas más logrados que hemos probado en la máquina, con permiso de Mario), y no tan práctica en consolas como PS3. Para la ocasión THQ vuelve a contar con el mismo estudio que hizo de Remy el mejor cocinero de París: los chicos de Heavy Iron. Veamos si logran consumar el mismo éxito.
El juego nos llevará por los mismos lugares que ya vimos en la película. Un robot llamado Wall-E es el único superviviente de la Tierra. Realizando la misma labor de limpieza para la que fue creado durante más de 700 años, el intrépido robot comienza a mostrar interés por todas las cosas que le rodean. Almacenadas en su pequeño almacén y con una cinta de Hello Dolly que visiona una y otra vez, el robot se siente completamente solo. Un día aparece EVE, un robot mucho más tecnológico y avanzado, y todo cambiará para él. El amor que surge entre ambos, pronto se vera interrumpido, y es que la nave Axiom regresa para recoger las muestras que ha ido analizando EVE en nuestro planeta. Sin dudarlo un momento, Wall-E irá tras de ella, y su acción no solo salvará el amor entre ambos, sino el de toda una humanidad, abandonada en el espacio que ya no sabe vivir sin la tecnología.
Jugabilidad
“Wall-E” se convierte en toda una experiencia plataformera. Combinando la exploración con la resolución de puzzles, y metiendo con calzador algunas misiones de carreras, el título de Heavy Iron logra sacar el niño que hay en nuestro interior con veintisiete misiones distintas a lo largo de diez escenarios. Manejando a dos personajes distintos en el transcurso de la aventura (Wall-E y EVE), la diversión se multiplica considerablemente, si bien es cierto que se limita a tan sólo 8 o 10 horas de juego.
En función del personaje que controlemos en cada nivel, el escenario obtendrá un prisma completamente distinto. Controlando a Wall-E, las misiones adoptan un carácter explorador evidente, con multitud de plataformas que traspasar y unos niveles de adrenalina casi inexistentes. Puertas que abrir con códigos o series numéricas que debemos memorizar (las combinaciones no suelen ser muy largas), y un buen número de saltos sobre las plataformas metálicas que completan los niveles. Del mismo modo, estos niveles se encuentran poblados de cargas de energía que deberemos recolectar para abrir portales, sumando un añadido importante en su concepción jugable. Por otra parte, cuando manejamos a EVE la acción se dispara, y la exploración pasa a mejor vida para dar como fruto unos niveles mucho más frenéticos, repletos de disparos y enemigos. Incluso tenemos fases de disparos sobre raíles que, por méritos propios, se convierten en las más divertidas de todo el título. Finalmente tenemos algunas fases de carreras, en las que deberemos llegar en un tiempo límite al destino deseado, y otras en las que manejamos a dos robots al mismo tiempo (si bien es cierto que la inteligencia artificial se encargará de controlar a nuestro acompañante). Independientemente de la misión que tengamos que completar, la jugabilidad queda muy optimizada, resultando muy sencillo de manejar a cualquiera de nuestros protagonistas y sin apenas tiempo de aprendizaje para realizar las acciones individuales de cada uno. Quizás sean los saltos de Wall-E en forma de caja los que mayores problemas nos presenten, no obstante, con unos cuantos impulsos de prueba todo es más fácil. También requerirá un poco de práctica la habilidad de nuestro simpático robot a la hora de crear cajas de basura que podremos lanzar a nuestros enemigos y a interruptores... pero nada del otro mundo.
A lo largo del escenario, podremos ir recolectando una serie de piezas que al final del recorrido nos darán suculentos extras. También encontraremos máquinas tragaperras que recompondrán por completo nuestro láser. La gran dimensión de los escenarios se agradece, sobre todo porque se hace algo más peliagudo localizar todos los extras repartidos por las misiones. Y es que el juego anda bastante escaso de dificultad, con una cantidad de retos que se pueden completar con la típica prueba de ensayo y error. Son los tres últimos niveles los más complicados de todo el título, que con una cantidad de enemigos considerable pueden causar muchos problemas a los jugadores menos habituales. No hubiese estado nada mal revisar un poquito su curva de dificultad, porque no podemos negar que es uno de los grandes fallos en su apartado jugable. Por lo demás, un plataformas más que correcto, variado y sobre todo, hecho de una forma artesana (hoy en día no encontramos muchos juegos del género de éste estilo). Además, no debemos olvidar la posibilidad de jugar en multijugador algunas pruebas especiales, en las que tenemos que desactivar una bomba cooperando entre todos (las pruebas multijugador, duelo y campeonato, también se desbloquearan en función de los extras recolectados en cada nivel).
Gráficos
Técnicamente, “Wall-E” es un título que sin muchos derroches cumple con su cometido a la perfección. Lo que más llama la atención del producto son el gran tamaño de los escenarios, y la definición de los personajes protagonistas. Éstos últimos, son calcados a sus respectivas versiones cinematográficas, con unas texturas muy bien construidas y unas animaciones realmente buenas (a la par que graciosas). Los efectos de iluminación también colaboran en la recreación de un escenario excesivamente desolado, completamente destruido y con basura por doquier. Las sombras que proyectan los robotitos a lo largo de la aventura tampoco desmerecen, sin embargo las animaciones de los personajes secundarios nos dejan una sensación ciertamente amarga (y no es que haya pocos personajes secundarios). Globalmente, el juego editado por THQ nos brinda una posibilidad de acercarnos a la película de Pixar de la mejor forma posible, es una pena que algunos altibajos en los personajes y en el diseño de los escenarios emborronen un poco el título. Los más peques seguro que quedan encantados.
Música & Sonido
Con una banda sonora como la de la película, muy pocos aspectos negativos podemos encontrar en éste apartado. Thomas Newman nos ofrece unas canciones muy pegadizas, divertidas y sobre todo acordes con la jugabilidad del título. La gran variedad musical que se da en las misiones es un punto muy a su favor, del mismo modo que poder escuchar la canción de Hello Dolly en cualquier momento es todo un puntazo. A medida que vayamos completando misiones y localizando objetos extra desbloquearemos más canciones para nuestro repertorio particular, pudiendo cambiar en tiempo real para hacer más amena nuestra tarea de limpieza. Los efectos sonoros ensalzan un apartado muy logrado, con los típicos sonidos de los robots realizando sus instrucciones especiales, y sus particulares y limitadas voces, cual R2D2 se tratase (no debemos olvidar que el creador de la famosa voz del robot de “La Guerra de las Galaxias”, es el mismo que han contratado para dar vida a “Wall-E” y sus amigos).
Conclusión
“Wall-E” nos llega en plena campaña palomitera, y si bien no destaca excesivamente en ningún aspecto, logra sacar a flote un título plataformero con todas las de la ley. Variedad no le falta, y carisma tampoco, ya que el diseño de los personajes nos llega calcado de la obra maestra de Pixar. Su dificultad no es muy elevada, aunque no negamos que llegado el final del juego las cosas se pongan un poco más complicadas. Los pequeños minijuegos logran rematar la faena a la perfección, aumentando la gran variedad que observamos en sus casi treinta misiones. Por su parte, la posibilidad de cambiar de personaje en todo un acierto, de forma que los chavales a los que está destinado el título se lo puedan pasar pipa (las fases protagonizas por EVE resultan muy convincentes). Es una pena que el juego se haga un poquito corto, y que no invite a rejugar la aventura una vez terminada. Pese a todo, el título desarrollado por Heavy Iron logra adaptar por completo la película, condensando sus mejores momentos en un disco al alcance de cualquier amante de las plataformas.
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