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Los Juegos Olímpicos en tu consola.
Han finalizado los Juegos Olímpicos y España ha conseguido un resultado bastante positivo: puesto 14 con 18 medallas, el segundo mejor resultado tras nuestra participación en Barcelona. Sí es verdad que en 2004 se lograron 19 medallas, pero muchas de ellas fueron de plata y sólo tres de oro. En ésta ocasión han sido cinco de oro, lo cual no está nada mal. Pero claro, se podría haber hecho mejor. Y el caso es que nosotros tenemos la oportunidad de revivir éstos Juegos Olímpicos con el videojuego oficial, que ya fue lanzado hace unas semanas en el mercado. Sin duda, la forma perfecta para darle una vuelta a la historia y destronar a China y Estados Unidos de los primeros puestos.
Jugabilidad
Desde el origen de los tiempos los juegos que nos han permitido revivir las olimpiadas han sido productos machacabotones con los que nos hemos dejado la piel. Éste sistema, que aún se ha utilizado en títulos recientes, está claro que debe evolucionar de alguna manera, puesto que lo de aporrear el mando o “quemar” los botones con el mechero ya no tiene tanta gracia. Los desarrolladores de éste nuevo producto han tratado de innovar, pero desgraciadamente su resultado no es de medalla de oro (siendo justos, tampoco de plata). Para ello se han introducido nuevas mecánicas, muchas de ellas basadas en juegos musicales o de ritmo, algo que ciertamente tampoco sorprende. El resultado, en términos generales, es una pizca de novedades poco efectivas con los habituales machacabotones de siempre. Algo que en la práctica da como forma un juego que termina aburriendo antes de lo previsto.
Su modo campaña principal podría ser de lo mejorcito visto en el género deportivo en años, pero la desarrolladora ha desaprovechado la oportunidad. Esto se debe a la incorporación de un sistema de evolución en cuanto a los deportistas del país que hayamos elegido. A medida que avancen en días de competición y obtengan buenos resultados, podrán potenciar algunas de sus características. Claro está, seremos nosotros quienes decidamos en qué mejorarán. Pero además, tendremos que gastar algunos de estos puntos en recuperar la energía que hayan perdido con el desgaste de las pruebas previas. El sistema es muy irreal y reduce muchísimo la adicción que podría proporcionar un producto como éste. Los desarrolladores han tratado de ser originales modificando el concepto más básico e imprescindible de los Juegos Olímpicos y les ha salido el tiro por la culata. Porque un juego como éste, realista en sus gráficos y sistema de juego, tendría que tener un planteamiento acorde a ello. Al fin y al cabo, en la competición real los entrenadores no dopan a sus atletas cada fin de semana para que sigan en forma y puedan competir con mayores energías.
Afortunadamente siempre nos queda el modo online, donde competir contra jugadores reales y dejar al margen el poco realismo del modo principal. Será aquí donde mejor nos lo pasemos y el lugar en el cual nos piquemos compitiendo contra usuarios de todo el mundo o contra nuestros propios amigos. Eso sí, aviso a navegantes, más os vale jugar con calma y paciencia, puesto que muchas pruebas requieren que veamos los intentos y ejercicios de nuestros rivales (algo que a veces puede hacerse eterno).
Gráficos
El realismo de los Juegos Olímpicos se traslada al juego de forma exacta, con cuidadas representaciones de banderas, escenarios, y elementos importantes de cada prueba. Los atletas no se parecen a sus contrapartidas reales, pero está claro que conseguir esto hubiera implicado un gran esfuerzo para que posteriormente los diseños no pudieran aprovecharse en el futuro (en FIFA, por ejemplo, estos parecidos se rentabilizan año tras año y a veces en varias ocasiones). Los movimientos de los atletas también son realistas y las repeticiones nos permiten disfrutar de las pruebas de una manera más completa. Quizá donde tropieza el juego es en su sistema de menús, lentísimo y pesado, que nos obliga a pulsar el botón para avanzar en la partida una y otra vez, cargando y cargando por el camino.
Música & Sonido
El sonido pasa desapercibido en todo momento, caracterizándose sólo por los efectos que acompañarán las pruebas y el comentarista en español. Se debería haber dotado de mayor espectacularidad sonora a un apartado que, además, debería estar más inspirado en el país anfitrión de 2008.
Conclusión
Los que quieran revivir los Juegos Olímpicos de Beijing tienen una única opción si están buscando realismo: el juego que hoy analizamos. Si el realismo no importa hay alternativas (como cierto otro juego de Sega), pero lo que está claro es que “Beijing 2008” atraerá mucho la atención del público por contar con la licencia oficial de la competición. El juego no es ninguna joya, y resulta muy mejorable en la mayoría de sus apartados, pero se deja jugar, especialmente en multijugador. Para 2012 esperamos que quien tenga la licencia sepa aprender de los errores de Sega.
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