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La nueva aventura de los Pevensies en Xbox 360.
Cuando hablamos de algo relacionado con Las Crónicas de Narnia sobran las presentaciones. Ésta saga literaria, escrita originariamente por C.S. Lewis, cuenta con gran fama en todo el mundo, especialmente debido a su llegada al cine de mano hollywoodiense. Hasta hace unos años el mercado de los videojuegos no había tenido demasiado contacto con la franquicia, pero como es tradición, la situación ha cambiado con el estreno de sus películas. De momento son dos, la segunda, titulada “Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian”, llegó recientemente a la gran pantalla, y con ella su adaptación oficial al mundo del videojuego. Su desarrollo ha corrido a cargo de Traveller´s Tales, veterana compañía inglesa responsable de productos como “Transformers: El Videojuego” o “Lego Star Wars: La Trilogía Original”. Además, también fueron los autores de “Las Crónicas de Narnia: El León, la Bruja, y el Armario”, título aparecido allá por el año 2005.
La historia de ésta secuela nos cuenta que en Narnia han pasado 1300 años desde la última visita de los protagonistas. Pero al mismo tiempo, en nuestro mundo, sólo ha transcurrido un año. Esto quiere decir que los Pevensies todavía son unos niños, aunque teniendo en cuenta que ya fueron adultos en Narnia, su vida como infantes es un poco complicada. Si bien ellos siguen atendiendo al colegio con normalidad, en Narnia las cosas han cambiado mucho. El malvado Rey Miraz hace todo lo posible para que su sobrino, el Príncipe Caspian, no se alce como gobernante de Narnia. Éste, una vez descubre que Miraz planea asesinarle, escapa y termina utilizando el cuerno mágico de Susan. Poco después los cuatro Pevensies viajan a Narnia una vez más, aunque lo que allí se encuentran no es nada que conozcan. Su misión, junto a Caspian, es recuperar el trono que les pertenece y devolver la paz a la tierra que les dio tantas alegrías en el pasado.
Jugabilidad
Como el producto está dirigido a un público más o menos joven, los desarrolladores han decidido no complicarse demasiado la vida e ir por el camino fácil. Esto implica que nos encontramos ante un juego de acción estilo hack´n slash, donde lucharemos, lucharemos, y lucharemos. Estos continuos combates se entremezclarán con la resolución de algunos puzzles y la superación de obstáculos que no plantearán problemas a nadie. Por ejemplo, activaremos palancas, encontraremos caminos ocultos, o nos situaremos en lugares pulsando botones para que ocurra “algo” que nos permita avanzar. En éste aspecto el juego hace especial hincapié en la colaboración entre personajes. Tanto si estamos jugando solos como con un amigo (que se puede unir a la partida en cualquier momento), la cooperación es imprescindible. Algo que el propio guión de la película pone de manifiesto, y que su adaptación a videojuego no podía dejar de lado. En cada fase contaremos con un pequeño grupo de cuatro personajes, cada uno con sus propias técnicas y habilidades, las cuales deberemos combinar. No sólo manejaremos a los Pevensies y a Caspian, sino que en a nuestra disposición, a lo largo de la partida, estarán multitud de narnianos y personajes secundarios que en algunos casos no tienen ni nombre. Ésta variedad ayuda a que el desarrollo de la partida, que termina siendo muy repetitivo, mantenga el interés de principio a fin.
Los combates resultan intuitivos, si bien se repiten en exceso debido a la escasez de golpes (no en vano sólo contamos con dos botones de ataque). Tenemos la oportunidad en ocasiones de hacer uso de habilidades especiales, o de un golpe más efectivo, pero todo acaba siendo insuficiente. En un juego de éstas características, con ambientación medieval de por medio, la evolución de personajes, mejora de habilidades o equipamiento, resulta prácticamente vital.
Por suerte, para aportar un poco de aire fresco al desarrollo, el mundo de “Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian” está plagado de extras y objetos ocultos que deberemos recolectar. Así conseguiremos piezas artísticas de la película, clips, o minijuegos, pero nada suficientemente impresionante como para justificar las escasas horas de diversión que ofrece la partida (no más de ocho).
Gráficos
Con la fantástica ambientación de la cual hace gala la película se esperaba más del videojuego, sobre todo hablando de la versión para una consola potente como Xbox 360. A los decorados, aunque cuentan con un alto nivel de detalle, les falta fuerza, quizá con una mayor presencia de efectos atmosféricos o luces que acompañen el desarrollo de los combates. De todas maneras, el juego es fluido, y los combates, aunque no alcanzan el nivel multitudinario suficiente para dejarnos helados, nos permiten luchar contra
toneladas de enemigos sin sufrir parones molestos. La representación de los personajes de la película es efectiva, así como las animaciones, destacando además la posibilidad de manejar a héroes secundarios a los que en el film no se les da demasiada importancia.
En último lugar, mencionar que el juego cuenta con dos escenas de vídeo rodadas especialmente para éste e inéditas en la película. En ambas vemos al Príncipe Caspian, por lo que los seguidores del personaje harán bien en verlas.
Música & Sonido
Los efectos de sonido son corrientes, con pocos que destaquen sobre lo visto en muchos otros juegos del género. Afortunadamente la banda sonora realiza un muy buen papel, ofreciendo a nuestros oídos algunas composiciones que encajan perfectamente con lo que está ocurriendo en pantalla. A esto cabe sumar el doblaje al castellano, imprescindible en un producto de éstas características.
Conclusión
Como adaptación de película no está mal, pero se han visto mejores obras en los últimos años. La mecánica gustará a jugadores poco curtidos en el género de la acción y las aventuras, puesto que no es demasiado complicado y se limita a ofrecernos acción y más acción. Los retos mentales y puzzles son escasos, y la rejugabilidad, una vez lo hemos desbloqueado todo, nula. Travellers Tales debería haber aportado un enfoque diferente y, sobre todo, reforzar el apartado técnico para aprovechar, un poco más los bellos escenarios de los que hace gala la película.
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