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Conviértete en un experto veterinario de animales salvajes.
Torus Games, la desarrolladora responsable de títulos como “Spider-Man: Battle for New York” (Nintendo DS) o “The Invincible Iron Man” (GBA) nos trae su última creación: “Mi Clínica Veterinaria en el Zoo”. El juego, conocido en el extranjero como “Zoo Hospital” recupera a la heroína de “Mi Clínica Veterinaria”, esa chica de pelo anaranjado a la que le encantan los animales. En ésta ocasión se convierte en la nueva veterinaria de un zoo mundialmente famoso. Su trabajo será tratar a todos los animales del lugar y ayudarles para que se encuentren a gusto todos los días. Para ello tendrá que aprender a detectar enfermedades, a operar, o incluso a cosas tan “básicas” como lavarle los dientes a un peligroso tigre. En su mano está el destino de estos inofensivos animales exóticos.
Jugabilidad
“Mi Clínica Veterinaria en el Zoo” deja de lado aspectos estratégicos o de simulación que sí han tratado otros juegos del género. Éste título, sin embargo, se centra en lo que nos interesa: el trato con los animales. Así, una vez hemos conocido el zoo, nuestra jefa nos indica que busquemos el animal que se encuentra enfermo para que podamos ayudarle. Esto será tan sencillo como mirar el mapa 2D que aparece en la pantalla y elegir la cara del animal que esté parpadeando. Una vez hemos hecho esto, veremos en la imagen la representación 3D del paciente y un buen texto con cantidad sobre el mismo (muy educativo). A continuación nuestra jefa nos dará las indicaciones pertinentes para que podamos comenzar a diagnosticar al enfermo. A partir de aquí el sistema se repite siempre con todos los animales, aunque llegaremos al desenlace de formas distintas. Tendremos en nuestra mano la oportunidad de realizarle al enfermo distintas pruebas, como temperatura, peso, o pulso. Una vez hecha cada prueba podemos comparar los resultados con los de su ficha, y si son distintos, elegir el tratamiento. Si no obtenemos nada claro será posible llevar a cabo otras pruebas, como radiografías o análisis de sangre y piel. Según el problema que tenga el animal nos encontraremos ante un minijuego u otro. Por ejemplo, si tiene algo atascado en el estómago, le inyectaremos un tranquilizante y después deberemos sacarle el objeto arrastrándolo por un caminito con el stylus. Si su sangre está infectada, tendremos que pulsar rápidamente en todos los virus con el stylus, antes de que infecten sus células sanas. En algunos momentos, si el nivel de calma del animal se llena, pasaremos a un modo de cuidado en el que le acariciaremos para tranquilizarlo y volver al trabajo.
El sistema es original y divierte, pero la escasez de mecánicas de tratamiento provoca que no tarde demasiado en resultar repetitivo. La sensación crece cuando vemos que, por mucho que juguemos, nuestra jefa nos seguirá guiando en todo momento. Así, por mucho que mejoremos, o nuestro instinto sea superior, seguiremos enfrentándonos a la misma dificultad. Por lo menos, a razón de lo bien o mal que lo hagamos, recibiremos medallas que coleccionaremos en un apartado especial del producto. Al margen de esto la rejugabilidad de “Mi Clínica Veterinaria en el Zoo” no aporta mucho más.
Gráficos
Sin duda, lo mejor del juego. Aunque la portada española nos muestra un aspecto animado, el título hace gala de una ambientación mucho más realista. Esto se aprecia especialmente en los animales, diseñados con mucho cuidado y ofreciendo un aspecto cargado de realismo. Sus movimientos suelen ser pausados, como buenos enfermos, pero una vez se recuperan les podemos ver con más dinamismo. Donde los gráficos pierden puntos es en los tratamientos, y es que se repiten patrones y detalles entre muchos animales. Cada uno no cuenta con sus propias radiografías, imágenes de ojos o pelo, sino que comparten varios modelos entre sí de manera aleatoria. Esto reduce el realismo y, si estamos jugando desde hace rato, nos hace sentir dentro de un círculo sin salida.
Música & Sonido
La banda sonora y los efectos de sonido de los tratamientos son prácticamente anecdóticos, ya que acompañan, pero no hacen mucho más. Por suerte, los desarrolladores han grabado ruidos distintos para cada uno de los más de 40 animales incorporados en el juego. Algunos de los sonidos son muy reales, pero también es cierto que otros dejan mucho que desear. No obstante, ayudan a la inmersión en los tratamientos y dan un toque más de realismo a la partida.
Conclusión
Los más pequeños se van a encontrar con un juego de veterinarios donde se va directamente al grano y en el que se dejan de lado asuntos menos jugables. Aquí desde el primer momento y hasta que nos cansemos del producto, haremos una y otra vez lo mismo, aunque tomando caminos distintos de tratamiento. La variedad, no obstante, no es muy alta, y la ausencia de un aumento de dificultad o de mayores retos que aparezcan con el tiempo impiden que sigamos jugando una vez hemos invertido algunas horas. Tampoco hubiera estado de más un contador para saber cuántas veces hemos tratado a cada animal, o más medallas desbloqueables. Para suplir la ausencia de todo esto no podemos olvidar la inclusión de un modo cooperativo para dos jugadores. Por desgracia, es multitarjeta, por lo que tendremos que tener un amigo que también se haya comprado el juego.
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